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Hoy es el primer día del resto de mi vida…

No recuerdo cuándo fue exactamente el momento en que mi forma de vivir cambió. No mi vida. Mi vida seguía siendo la misma, pero algo, quizá alguien, modificó la manera en que yo vivía mi propia vida.
Puede tener que ver con un cambio en mí. Repito, no en mi vida. En mí o, por lo menos, primero en mí. Igual fue cuando empecé a verme con otros ojos o quizás yo seguía viéndome con los ojos de siempre, pero los demás, los que iba conociendo no me veían igual.
No lo sé. No sé el momento preciso. Puedo intuirlo, llenar una lista con posibles momentos. Pero es más probable que en vez de un momento puntual, fuera un proceso, más largo que corto y más bien dificil de atravesar.
La mayoría de las veces y, aunque pudiera parecer lo contrario, cuando me miraba en el espejo o repasaba mis actuaciones o mi carácter, estaba de acuerdo, estaba satisfecha conmigo misma. El problema, entonces, lo representaban los demás. Tanto en el sentido de cómo me veían como a la hora de compararme con ellos. Quizá yo aisladamente, me veía fenomenal, pero si me ponía en comparación con otra persona, mi percepción solía cambiar y, estaba convencida de que eso sería lo que le ocurriría a los demás al mirarme, al verme, al conocerme. Está claro que eso no es así ni lo era, pero yo llegué a interiorizarlo.
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BáIlAmE eL aGuA

Báilame el agua
Úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto
Sácame de quicio, hazme sufrir…
Ponme a secar como un trapo mojado.
Lléname de vida
líbrame de mi estigma
Llámame tonto.
Olvida todo lo que haya podido decirte hasta ahora.
No me arrastres
No me asustes
Vete lejos…pero no sueltes mi mano.
Empecemos de nuevo.
Toca mis ojos
Nota la textura del calor
¿Por cuánto te vendes?
Píllate los dedos
Y deja que te invite a un café.
Caliente claro
Y sin azucar… sin aliento
 
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HoLLyWoOd

Hollywood ha sido y sigue siendo objeto de una amplia bibliografía. Entre los autores que se han lanzado a la aventura de escribir sobre la Meca del cine, quizá sea James Hirsen, conocido autor norteamericano y comentarista de prensa y televisión, el que lo hace de una manera más clara e incisiva. En el último libro que sobre esto ha publicado, HOLLYWOOD NATION, además de otras muchas críticas y opiniones, habla sobre la importante influencia que el cine de Hollywood tiene en la cultura popular estadounidense, pero creo yo, no solo en ella, sino en la de todo el mundo. Todos hemos crecido con películas provenientes de la gran industria hollywoodense. Todos, por tanto, nos hemos visto, sin querer o queriendo, influenciados en nuestra vida diaria por esta peculiar forma de hacer cine. Es decir, los valores dominantes en la cultura norteamericana se han ido convirtiendo, por vía películas de Hollywood, en los valores predominantes en todo el mundo.

Por otra parte, Hirsen liga cine y propaganda, argumentando que son muchos los grupos políticos y activistas que buscan apoyos entre las figuras del Séptimo Arte. Evidentemente esto es así porque es de sobra sabido que la influencia de los que se mueven en torno a Hollywood es enorme. Una campaña contra el SIDA, por ejemplo, resultará más eficaz si utiliza a actores y actrices hollywoodienses. Es importante también y, en esto coincido con Hirsen, poner de relieve que los mismos directores que critican el capitalismo imperante en Estados Unidos son, precisamente, otros más de los muchos que se enriquecen de ello.

La lectura de Hollywood Nation permite ir al cine con otros ojos y mayor precaución ante lo que se nos muestra, escena tras escena, en muchas películas. Sólo así es posible entender la sutileza de los mensajes políticos, disimulados muchas veces, abiertos y devastadores otras.

Desde otro lado, la ceremonia de los Oscar es la fiesta de las sonrisas y las lágrimas, de las decepciones y los sueños realizados, de la solidaridad y las envidias. La gran fiesta de Hollywood, que afronta este 2006 su 78 edición, es también la fiesta de las ironías y contradicciones. Y es que en esta edición parece que La Academia de Hollywood quiere borrar su imagen conservadora y arcaica imponiendo un aura irreverente y, colocando al frente de las candidaturas películas cuyo mensaje armoniza con esa imagen.

Este año, de entre las producciones que optaban a mejor película, estaban por un lado dos alegatos casi institucionales en torno a la tolerancia y el respeto social: a la homosexualidad con Brokeback Mountain y 8 nominaciones. Y también a la diversidad étnica con Crash y 6 nominaciones. Por otro lado, no faltaba tampoco la nota política, muy relevante, con films que se vuelcan providencialmente en defender la libertad de prensa en Buenas noches y buena suerte, 6 nominaciones y, en reflexionar sobre las culpas y los efectos del terrorismo internacional con Munich y sus 5 nominaciones.

Sólo la interesante película biográfica de Truman Capote parece pez fuera de las aguas políticas y sociales en las que nadan otros largometrajes.

En el apartado de documentales, parte importante en los últimos años de la maquinaria cinematográfica hollywoodiense, han tenido que decidir entre las escalofriantes denuncias políticas y económicas, presentes en La pesadilla de Darwin, Street Fight y Enron, los tipos que estafaron a América, que eran las que debieran haber triunfado, como pide la inercia de los tiempos; y las crónicas más comerciales de superación y supervivencia, es decir, Murderball y El viaje del emperador.

No podemos olvidar tampoco que precisamente por la gran influencia política, económica y social, a la que anteriormente he hecho mención, el cine de Hollywwood es una buena manera de educar o de enseñar a la sociedad estadounidense y mundial valores, personalidades y formas de vivir. Aunque pueda serlo también de mantener unos valores uniformes y controlados en muchos aspectos. Pero, aunque todo esté demasiado impregnado del politiqueo, por otra parte inevitable, yo rompo una lanza a favor de este cine (de otros también, pero es este el tema que ocupa mi texto hoy) porque ni todo es tan bueno ni todo es tan malo, hay matices, hay una gama de grises, no solo existe el blanco o el negro.

De hecho, en este tema, como en todos los demás, entra a formar parte de su crítica algo que no se puede controlar, la opinión, la opinión de los que van al cine o de los que sin ir, opinan también. Personas que van por entretenimiento, personas que van por cultura, críticos de la materia, políticos, historiadores… Cada cual tendrá su particular visión de la cinta, desde su bagaje cultural o su predisposición a criticar.