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¿A DÓNDE ME LLEVAS? (texto propio)

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(Imagen sacada de www.dunaloves.blogspot.com)

¿A dónde me llevas?

Mira que yo…

-no voy a contracorriente,

voy a contraviento.

-No quiero aguaceros,

quiero aguacienes.

-No busco soluciones,

busco alunizaciones

(no confundir con alucinaciones).

-No espero y desespero,

me esmero y desmeleno.

-No me callo y no otorgo,

me embalo y desahogo.

-No tuve y no retuve,

tengo y lo mantengo.

-No pongo fin cuando he acabado,

grito gracias por lo bien que lo he pasado.

Mira a ver adónde me llevas,

después de todo lo que te he contado.

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A las amistades (propio)

A una amiga, en un momento complicado…

Por sus mejillas

lágrimas de hielo resbalaban…

Me miraban sus ojos de cielo.

Dije: no me mires así, que me muero.

— x — x — x — x — x — x— x — x — x — x — x —

A cualquier amistad.

Amig@, siempre escuchando,

en los mejores momentos me has visto;

en los peores, me has acompañado.

Tus alas me sirven para levantarme

cuando me he caído.

Nunca me fallas.

— x — x — x — x — x — x— x — x — x — x — x —

A cualquier otro amigo.

Un ángel. Un hermano. Un maestro.

El que te hace volar.

Con quien convives.

Quien te enseña.

Esto es la amistad.

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Ojos, labios… historias de amor (texto propio)

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(Imagen sacada de www.ella.laprensagrafica.com)

“¿Me vas a besar?”. Preguntó ella con los ojos, pensando que así lo estaría gritando a mayor volumen que si le daba la orden de expresarlo a su boca.
Él no lo escuchó, sus ojos, a pesar de mirar el rostro de aquella chica, no oían la pregunta. No veían más allá de lo que hubiera sido bonito que vieran.
Podría haber sido una bonita historia de amor… o quizá no, pero lo que estaba claro es que si los ojos de él no ponían más atención, los labios de ella, callados, irían a posarse en los de otro.

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EL TIEMPO (texto propio)

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(Imagen sacada de www.palabrarte.org)

El tiempo pasa demasiado rápido. Cuando somos pequeñ@s no somos conscientes de ello, pero a medida que vamos creciendo va creciendo nuestra percepción de su velocidad. Esto no me gusta. No me gusta porque me persigue la sensación de que, aunque le ponga empeño, se me escapan los mejores momentos entre los dedos, y no puedo cerrar las manos para atrapar, y quién sabe si detener, esas pizquitas de placer. No puedo, y como me pasa con cualquier cosa que no puedo controlar, me agobia, y lo que me agobia me estresa y lo que me estresa, me da miedo.

No obstante, y como todo lo habido y por haber, también esa velocidad del tiempo tiene su cara amable, su parte positiva: que los malos momentos también se escapan de entre mis dedos, eso sí, cuando ocurre, soy yo misma la que intentó abrir bien las manos y que no quede ni rastro de esas migajas de dolor.