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ÉSE NO ES MI PROBLEMA (ajeno)

Mirando a través del pequeño agujero de la pared, un ratón vio aterrorizado cómo los granjeros abrían un paquete que contenía una ratonera. Rápidamente corrió para avisar a todos los animales de la granja:”¡Hay una ratonera en casa!”. La gallina, el cordero y la vaca miraron extrañados al ratón y le dijeron que a ellos no les parecía ningún problema una pequeña ratonera, que estuviese tranquilo. El ratón volvió a su escondite muy abatido. Por la noche oyó cómo caía atrapada la primera víctima. La mujer del granjero se apresuró a verla y, como había muy poca luz, no se dio cuenta de que la trampa había pillado a un reptil por la cola. La serpiente mordió a la mujer y el granjero tuvo que llevársela corriendo al hospital.

Como regresó a casa con fiebre y lo mejor para recuperar fuerzas es una sopita, el granjero agarró el cuchillo para matar a la gallina y hacer un buen caldo. La enfermedad persistía y amigos y vecinos vinieron a visitarles, por lo que el hombre mató al cordero para alimentarlos. Al final, la mujer no mejoró y falleció, por lo que su pobre marido vendió la vaca para pagar el entierro. Así que la próxima vez que alguien tenga un problema y creamos que no nos incumbe, tendríamos que pensarlo dos veces.

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LA LAGUNA CONGELADA (ajeno)

Dos niños estaban patinando sobre una laguna congelada. El día había empezado con un sol tibio de invierno, pero acababa de comenzar a nevar, por eso decidieron volver a sus casas. Y fue cuando se encontraban cerca de la orilla, donde la capa de hielo era más fina, cuando uno de los pequeños cayó al agua. Cuando su amiguito vio que daba manotazos intentando salir y que, cada vez más agotado, se hundía en el agua, fue a buscar una piedra y empezó a golpear el hielo con todas sus fuerzas. Al principio, se resistía, pero sin perder la calma fue a buscar una roca de mayor tamaño y la dejó caer junto a su amigo. El hielo empezó a cuartearse y, al hacerse más grande el agujero, pudo sacarlo vivo fuera.

Cuando llegó el equipo de salvamento y vieron lo sucedido, no podían creerse lo que había conseguido aquel niño. “Con esas manos tan pequeñas, ¿cómo lograste romper tú solo el hielo para rescatarlo?”, le dijeron. Entonces apareció un anciano que les dijo:”Yo sé cómo lo hizo”. “¿Cómo?”, le preguntaron asombrados. “No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo”, contestó el sabio anciano.

Y así es, la confianza en ti mismo hará que logres todo lo que te propongas, a pesar de la opinión de los demás.