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Humano Altamente Sensible (ajeno adaptado)

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(La imagen pertenece a www.psicologiaenelbolsillo.com)

El texto que traigo aquí hoy pertenece a la revista semanal española Pronto, que lleva aportándome dosis de sabiduría semanalmente desde hace varios años con una sección muy acorde a lo que entiendo yo como literatura de autoayuda. No he podido resistirme a transcribirlo y he intentado adaptarlo en la medida de lo posible al estilo de este blog. Desde aquí, aprovecho para felicitar a sus autores y darles las gracias por su trabajo.

<<Según señalan los expertos, una de cada cinco personas es altamente sensible. Esta característica de la personalidad no tiene por qué ser negativa. Si se sabe gestionar, la persona puede convertirse en alguien receptivo, que vive con los brazos abiertos al mundo, con una gran sensibilidad artística y una excelente capacidad para disfrutar la vida al máximo.

ASUMIRLO ES EL PRIMER PASO

Una persona se clasifica como altamente sensible cuando reúne estas peculiaridades:

  1. Su mente no descansa: tiende a fijarse en los detalles y procesa la información que recibe profundamente. Reflexiona mucho sobre los temas en general y suele dar vueltas a las cosas para comprenderlas mejor.
  2. El exceso de estímulos le satura: se siente fácilmente abrumado/a cuando debe procesar mucha información a la vez: si tiene varios frentes abiertos, sufre un pico alto de trabajo, hay mucha gente hablando o moviéndose al mismo tiempo, demasiado ruido, etc.
  3. Son todo emoción. Las personas altamente sensibles son muy profundas y se conmueven con suma facilidad. Para bien y para mal, su manera de experimentar la felicidad, la tristeza, la alegría, la injusticia, la decepción, el placer, etc. es intensa.
  4. En estado de sobrealerta. Su sensibilidad está tan desarrollada que captan con habilidad los pequeños detalles: sutiles cambios en el entorno, variaciones en el estado de ánimo de las personas, etc. son capaces de sentir en su propia piel las emociones de los demás, como si las estuvieran experimentando ellos/as mismos/as.

¿A qué se debe?

La explicación científica que dan los especialistas es que el hemisferio derecho de las personas altamente sensibles, la zona relacionada con las emociones, los sentimientos y la creatividad, está más activo.

CANALIZAR LOS ESTÍMULOS

Para  vivir este rasgo de la personalidad sin sentirse expuesto/a y vulnerable, se debe:

  • Sintonizar la frecuencia adecuada. Tienen una excelente antena receptora, pero deben saber hacia dónde enfocarla para recibir “buenas ondas”. Si se saturan con una frecuencia, deben sintonizar otra. Eso significa centrar la atención en otros asuntos o personas.
  • Sentirse útil. Al igual que quien es inquieto debe buscarse tareas que le mantengan entretenido/a, las personas altamente sensibles necesitan sentirse útiles. Su capacidad de entrega es muy alta, pero tienen que ser selectivos/as: buscar personas que sean merecedoras de su apoyo e involucración. Si no se sienten valorados/as o gratificados/as, deben establecer límites y aprender a decir “no”.
  • Buscar la intención positiva. A veces, la mente hace interpretaciones negativas –“lo ha hecho adrede”, “seguro que eso iba por mí”, etc.-, que no siempre se ajustan a la verdad. Las personas altamente sensibles deben bajar el nivel de susceptibilidad concediendo el beneficio de la deuda. Si cuesta, deben poner freno a pensamientos con frases relativizadoras: “sus razones tendrá”, “no es tan importante, para qué darle más vueltas”, etc.
  • Fuerzas en equilibrio. “Somos más sensibles a los males que aquejan a este mundo que a los bienes que lo adornan”, decía la reina Cristina de Suecia. Hay que ser consciente de esta tendencia tan humana para no dejarse arrastrar por los contratiempos. Si es necesario, no deben entrar en conversaciones catastrofistas y limitar su exposición a las noticias alarmantes.

ENCAUZAR LA CREATIVIDAD

Un gran número de personas sensibles tienen talento artístico. Sensibilidad y creatividad siempre han ido de la mano.

  • Hay que sacar la vena artística. Explorar, captar, transmitir… Seguro que hay algo que a las personas altamente sensibles les emociona y que querrían compartir a través de la fotografía, la escritura, etc. ¡Adelante!
  • Como terapia. En especial, si estas personas son introvertidas –un 70%de ellas lo son-, el arte puede convertirse en una terapia, una forma de expresar su mundo interior a través de otros lenguajes –danza, música, etc.- e, incluso, de verse reflejados/as en él.

BIEN GESTIONADA, LA SENSIBILIDAD ES UN REGALO

En su libro “El don de la sensibilidad”, la doctora en Psiquiatría Elaine Aron explica que las personas sensibles están dotadas de un radar muy sofisticado, que es capaz de procesar todo lo que llega a sus sentidos de una manera profunda y sutil. “La sensibilidad –afirma Aron- otorga unas cualidades y habilidades especiales”.

  • Son empáticos/as. Para poder ponerse en el lugar del otro, se necesita sensibilidad. Esa mayor conciencia que tienen sobre los demás les permite ser comprensivos/as. Saben escuchar, clasificar los hechos, dar consejos, hacer sentir cómoda a la gente, etc. y su entorno lo agradece. El único riesgo es que, al llegar a casa, no sepan desconectar o que dejen sus propias necesidades en un segundo plano. Aprender a decir “hasta aquí” es fundamental.
  • Son creativos/as. Han recogido tanta información –sus sentidos están muy despiertos- que disfrutan de una vida interior muy rica. Saben buscar soluciones creativas, se conmueven fácilmente ante las manifestaciones artísticas –cine, pintura, etc.- y viven la vida con plena conciencia y pasión. Muchos de los grandes artistas y pensadores de la historia, hoy en día se clasificarían como personas altamente sensibles.
  • Son intuitivos/as. Como captan con rapidez las sutilezas y los pequeños detalles, notan cuándo alguien requiere su ayuda. Esto es perfecto, siempre y cuando no se anticipen a las necesidades de los otros ni vivan los problemas ajenos en primera persona. Deben tomar distancia cuando sientan que se están implicando demasiado.>>
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SanAutoestima (texto ajeno adaptado)

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(La imagen está sacada de www.soniawiltdelvillar.com)

El texto, ajeno, está sacado de Taco del Sagrado Corazón.

<<Padres y educadores deben tener en cuenta la necesidad de desarrollar una buena autoestima en el niño, pues es vital para prevenir problemas en la adolescencia y juventud.

Tener autoestima no es ser educado, sino tener conciencia de nuestros puntos fuertes y dificultades, y aceptarnos en lo más personal y precioso que tenemos. Significa asumir nuestras responsabilidades, afirmarnos, saber responder a nuestras necesidades, tener objetivos personales y poner medios para alcanzarlos. La autoestima requiere integridad personal y consideración hacia el otro.

La autoestima contiene cuatro componentes:

1.Sentimiento de seguridad y confianza.

2. Autoconocimiento.

3. Sentimiento de pertenencia a un grupo.

4. Sentimiento de competencia.

Es necesario sentir seguridad y confianza para alimentar la autoestima. Los otros tres se pueden estimular en cualquier momento del desarrollo.

La adolescencia es muy importante para consolidar una buena autoestima. Los cambios corporales y de humor, la necesidad de distanciarse de los padres y encontrar su identidad le ponen en situación de gran vulnerabilidad. A pesar de que el contacto no es fácil, el adolescente necesita de la complicidad de los padres y no de la sobreprotección, para reconocer su valor y consolidar su sentimiento de orgullo.>>

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PREJUICIOS (ajeno)

Texto transcrito desde la versión en papel de Pronto:

<<Hace muchos años, cuando comer un helado era un lujo al alcance de pocos, un niño de 10 años entró en una elegante heladería del centro de su ciudad. Cuando llegó la camarera, el pequeño le preguntó: “¿Cuánto cuesta un helado de chocolate con almendras?”. “Cincuenta céntimos”, le respondió la muchacha. Entonces, el niño metió la mano en su bolsillo y contó todas sus monedas. Antes de que la camarera se fuese a otra mesa, el muchacho volvió a consultarle: “Y un helado normal, ¿cuánto valdría?”.

Mientras le atendía, habían entrado en el local dos nuevos clientes y la camarera, un poco cansada de tanta pregunta, ventiló el asunto con brusquedad: “son 35 céntimos”. Tras contar sus monedas de nuevo, el chaval se decidió: “Bien. Entonces, tráigame un helado solo”. La camarera fue a por él sin perder más tiempo y se lo sirvió dejándole en el plato la cuenta.

Acabada su consumición, el niño fue a la barra, pagó y se marchó. Y cuando la camarera se dispuso a limpiar la mesa que había dejado vacía, quedó sorprendida: junto al plato, había 25 céntimos, su propina. Y ese momento se dio cuenta de lo injusta que había sido, ya que jamás debemos prejuzgar a nadie por insignificante que nos pueda parecer.>>

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LOS PAVOS NO VUELAN (ajeno)

Texto rescatado de la publicación Pronto en su versión escrita:

<<Un granjero estaba paseando por los alrededores de su pueblo y se encontró, al pie de una escarpada montaña, un huevo muy grande. Nunca había visto nada igual y, arropándolo entre su camisa y el calor de su cuerpo, se lo llevó a su casa. Cuando lo dejó en el gallinero, su mujer le preguntó:” ¿Será de avestruz?”. “No lo creo, es demasiado abultado”, respondió. Y el hijo, que no salía de su asombro, sugirió: “¿Y si lo rompemos?”. Pero el padre lo convenció de que lo mejor era esperar: “Lo pondremos debajo de la pava que está empollando y tal vez nacerá”.

Y así fue. A los pocos días, vino al mundo un pavito de negro plumaje, grande y con mucho apetito. Comió hasta la saciedad y al acabar, le dijo a la pava:”Mamá, ahora vamos a volar”. Ella se sorprendió mucho y le contestó: “Mira, los pavos no volamos. Lo que te pasa es que te ha sentado mal tanta comida”. Esto mismo le repetía cada vez que expresaba su deseo de volar. Así que se dedicó a hacer lo mismo que el resto de los pavos; pero un día el veterinario visitó la granja y descubrió que ¡era un cóndor y había nacido para volar a miles de metros de altura!

Por eso, piensen lo que piensen los demás, siempre debemos perseverar en  nuestros deseos para hacerlos realidad.>>

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EL SACO DE CARBÓN (ajeno)

Texto perteneciente a Pronto, revista semanal:

<<“¡Papá, estoy muy enfadado con Pedrito! ¡Me ha humillado delante de mis amigos! ¡Ojalá le pase algo malo que le impida volver al colegio!”, siguió exclamando el niño. Su padre, entonces, fue a buscar un saco de carbón que tenía en el garaje y lo sacó al jardín. “Ven, Jorgito. ¿Ves aquella camisa de allí, en el tendedero? Imagínate que es Pedrito y que cada trozo de carbón es un mal pensamiento que va dirigido a él. Tírale todo el carbón del saco”, le dijo. El niño se lo tomó como un juego y comenzó a tirar los carbones pero, como la camisa estaba lejos, pocos acertaron en el blanco. Cuando su padre volvió, le preguntó que cómo se sentía y el pequeño respondió: “Cansado pero alegre. Le di a la camisa con algunos trozos.” “Ahora, acompáñame”, le ordenó su padre, que puso al niño delante de un espejo. Jorgito se llevó un buen susto porque todo él estaba de color negro. “Como has visto, la camisa ha quedado un poco sucia pero nada comparable a cómo has quedado tú. La lección, hijo mío, es que el mal que deseamos a otros nos vuelve siempre de forma multiplicada”, le dijo, con la esperanza de que Jorgito se diera cuenta de que tener malos pensamientos es algo inútil, que acaba perjudicándonos.>>

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EL CAMELLO SIN CUERDA (ajeno)

Estaba a punto de caer el sol y la caravana se preparó para pasar la noche en el desierto. El muchacho encargado de los camellos se acercó al guía y le  dijo: “Señor, tenemos un problema. Hay en total 20 camellos, pero solo tengo 19 cuerdas. ¿Cómo podemos solucionarlo?”.

El guía quiso tranquilizar al joven diciéndole: “No te preocupes, los camellos no son muy listos. Acércate al que ha quedado suelto y haz como si lo atases. Verás que se quedará allí quieto, como si en realidad le hubieses puesto una cuerda alrededor del cuello y las patas”.

Siguió su consejo y, a la mañana siguiente, cuando la caravana volvió a ponerse en marcha, todos los camellos comenzaron a avanzar en fila. Todos, menos uno. “Señor, hay uno de los animales que no quiere caminar esta mañana”, le dijo el chico encargado de la manada al guía. “¿Es, por casualidad, el que se quedó sin soga?”, le respondió. “Sí, ¿cómo lo sabe?”, continuó extrañado el jovenzuelo. “Ve y haz como que lo desatas, porque, si no se creerá que aún está trabado. Por eso no quiere caminar”, le explicó el guía.

Lo mismo le pasa a mucha gente, que son camellos atados sin cuerda porque los límites no los impone la realidad, sino nuestras propias creencias.

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LOS TRES ANCIANOS (ajeno)

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(Imagen sacada de www.noticiasggl.com)

Una mujer que salía de su casa vio sentados en un banco a tres ancianos con aspecto de no haber comido en los últimos días. Se acercó a ellos y les invitó a pasar a su casa, donde les prepararía un buen desayuno, pero para su sorpresa, uno de los tres hombres le respondió: “Nosotros no podemos ser invitados a una casa juntos”. “¿Por qué?”, preguntó extrañada la generosa señora. El anciano con la barba más larga solo le respondió: “Su nombre es Riqueza”, dijo señalando a uno de sus compañeros. “El de este otro es Éxito y el mío, Amor. Ustedes decidirán a quién convidan”, concluyó.

El marido de la señora pensó que lo mejor sería que se sentara a su mesa Riqueza, así la prosperidad entraría por la puerta de su casa para instalarse. Su esposa consideró que aún mejor sería invitar a Éxito: “Así seríamos admirados por todos”, dijo.

La hija del matrimonio, una niña adoptada hacía 8 años, había permanecido callada hasta ahora, pero también dio su opinión: “¿Por qué no invitamos a Amor?, ¿Siempre hemos de pensar en el dinero y el éxito?”. Avergonzados, le hicieron caso, pero tras invitar a Amor, los tres ancianos se levantaron y dijeron:” Si hubiesen invitado a Éxito o Riqueza, los otros dos habrían quedado fuera, pero donde hay amor siempre hay éxito y riqueza”.