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L a F e L i C i D a D . . .

“La felicidad es una actitud” rezaba el otro día un eslogan que anunciaba un producto en una revista. La frase me atrajo. Yo soy de las que colecciona de todo, por supuesto, también frases y la añadí a la larga lista que he confeccionado en los tres últimos años.

Se lo comenté a un amigo y me preguntó:”¿Tú crees que la felicidad es una actitud?”. Me quedé pensándolo y sin contestarle, le conté que la había visto y me había gustado, pero él no satisfecho con esto, me aclaró que pensaba que la felicidad era una consecuencia. “Claro” dijo “tú cuando estás feliz, lo estás por algo, ¿no?”. Uuummm, es cierto. Vaya, creo que tiene razón, pero según Osho, un místico del siglo XX – XXI, al que he conocido a través de un libro que un grandísimo amigo me regaló, la felicidad es algo que tiene que salir de nosotros, es algo que debemos llevar dentro, porque de esa manera podremos compartirla y es como si la felicidad atrajera a la felicidad.

Yo discrepo en cierta forma porque en esta vida y en este mundo hay mucho sufrimiento. Sufrimiento sin culpa, como puede ser una enfermedad o un accidente y, cuando eso ocurre, seria absurdo y anormal no estar tristes, pero lo que sí es cierto es que muchas veces, más de las que nos pensamos, la mayoría de nosotros estamos deprimidos o infelices por cosas sin mucha importancia.

Alégrate solo por estar vivo y por estarlo ahora. Lo demás tienes que ir viendo cómo va pasando poco a poco, porque queramos o no, todo tiene un final, nada es eterno, pero precisamente por eso, hay que vivir el momento, pensar que lo que venga mañana, vendrá sí, pero mañana, qué necesidad hay (con unos límites) de sufrir de antemano. Carpe Diem decían los griegos, ¡hagámosles caso!

Sé feliz, estate contento y satisfecho contigo mismo y, no hagas daño consciente a los demás, no merece la pena. Cuando te lo hagan a ti, piensa qué vacíos tendrán que estar para hacer eso, ya tienen bastante, ¿no…?

El daño inconsciente, sin querer es otra cosa, todos lo hacemos porque somos diferentes y lo que a alguien puede parecerle que está mal, a otro al contrario, por eso es vital hablar y respetar las opiniones y acciones de los demás. Ser tolerante es básico para convivir en una mayor armonía y estar a gusto consigo mismo que, al fin y al cabo, es lo que buscamos todos. Aunque también viene bien que, de vez en cuando, alguien te reconozca algún mérito para poder continuar viviendo a gusto. Lo que no quiere decir que sea necesario el reconocimiento de todo por los demás, pero ayuda..

 

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